15 junio, 2022 Jose Antonio Vila

La digitalización de Estonia: educación y brecha digital

Hoy, la gente de Xataka ha publicado un artículo muy interesante hablando de Estonia. Parece ser que les han invitado a pasar unos días en el país y así conocer de primera mano cómo esta pequeña república se ha convertido en una de las mayores potencias mundiales en lo que a tecnología y digitalización se refiere y poder hablar con algunos de los emprendedores estonios más importantes.

La verdad es que, antes de leer el texto, ya sabía que Estonia era puntera en estos terrenos. Hace años que Jalis de la Serna hizo un maravilloso trabajo en un reportaje para su programa Enviado Especial en el que tenía la ocasión de hablar con políticos y ciudadanos de a pie de como era el día a día en un país donde internet está reconocido por la constitución como un derecho fundamental de los habitantes del país.
Hace menos tiempo, en un evento presencial de la plataforma Malt, también tuve la ocasión de charlar con un profesional que se estaba planteando el dejar de ser autónomo en España y abrir su propia empresa en Estonia para obtener más beneficios y quitarse un poco de burocracia patria. Me contó que era un proceso sencillísimo, todo a través de internet, me informó de empresas que te ayudan con esta transición… Todo color de rosa.

En fin, todo lo que han comentado en mayor o menor medida los amigos de Xataka ya me sonaba de oídas. Pero ha habido dos puntos que me han llamado la atención y sobre los que quiero dejar una pequeñísima reflexión que no me cabía en Twitter: la educación y los ancianos.

 

Estonia y la inversión en educación

Creo que cuando alguien mira con envidia a otra nación (o a los vecinos de enfrente) porque tienen algo que funciona muy bien y nos hace desear tenerlo para nosotros mismos, hay que rebobinar a los orígenes y ver de dónde viene todo esto. La explicación más técnica a de dónde viene la digitalización estonia está explicado en el artículo, pero algo que comentan muy por encima y me parece fundamental es la educación.

Como dicen, Estonia fue el primer país europeo del ranking PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes) en el año 2018, último año del cual hay publicación. Desde el año 2000, en este país se ha invertido en educación: ordenadores e internet para todos los alumnos, profesorado que destaca por su experiencia y formación, reformas del temario, estrategias de aprendizaje continuo más allá de la educación obligatoria… Al leer esto me ha venido a la cabeza el ejemplo de Singapur.

¿Y qué tiene que ver Singapur en todo esto?

Singapur hace 50 años era un país prácticamente tercermundista. Hablamos de una isla de Asia independiente desde hacía pocos años, con altos niveles de analfabetismo, ingreso per cápita en torno a los 500$, sin recursos naturales… El futuro no era nada esperanzador. Pero entonces el gobierno en 1965 tomó una decisión que, desde un punto de vista racional, era la más sencilla posible: invertirlo todo en la educación. El razonamiento era lógico. Si queremos tener un futuro, tenemos que poner todos nuestros recursos en la gente que tendrá que sacar adelante el país en tiempos venideros.
De esta manera, diseñaron un sistema educativo universal, de alta calidad y basado en la meritocracia donde los profesores serían las personas más preparadas de todo el país (¿quien mejor para formar a los que serán el futuro de Singapur?), el inglés sería obligatorio para los más pequeños y las clases en este idioma para los más mayores, evaluaciones en los cambios de educación primaria a secundaria y a universidad no para hacer corte, sino para orientarte hacia lo que más te conviene, etc.

El resultado está ahí: Singapur lidera el ranking PISA, tenía un PIB per cápita en 2017 de 57.000$, es el cuarto país más rico, uno de los mayores centros financieros del mundo y el lugar que produce más millonarios, según un estudio de Economist Intelligence Unit.

Se ven los paralelismos, ¿verdad? Si inviertes en educación, si pones el foco en que los ciudadanos de los siguientes 30, 40 o 50 años, el país saldrá adelante de la mejor manera posible porque tendrás las mejores mentes dentro de casa. Cuando apuestas por el futuro, siempre ganas. En el caso de Singapur la apuesta fue para salir de la pobreza. En el caso de Estonia ha sido por prepararse para la era digital que nos está comiendo a pasos agigantados. Y se han colocado en la cabeza de la carrera.

 

La digitalización y la tercera edad

Últimamente en España se ha convertido en noticia este asunto: los bancos cada vez apuestan más por la banca online, hay menos personas físicas a las que acudir y nuestros mayores les pilla todo a píe cambiado, se les hace sentir inútiles y ha explotado un movimiento para que se eche el freno con todo esto y las bancas los tengan en consideración.

En el texto de Xataka se pasa muy por encima este punto y me parece algo fundamental. ¿Qué ha ocurrido con la tercera edad en Estonia en todo este proceso de digitalización?

Uno puede pensar (yo el primero) que cuando hay una evolución tan acelerada como es la tecnológica en la época en la que nos ha tocado vivir, siempre habrá quien se quede atrás en el camino y que tiene que ser así. No es posible que el avance se frene porque haya quien no se adapte y todos tengamos que llevar el ritmo de los más lentos en lugar del de los más listos de la clase. Sí, es un razonamiento de mierda muy feo si piensas en los que se quedan atrás, pero es la evolución que nos enseñan desde niños: va adelante el que se adapta.
Por suerte, no somos animales y tenemos a nuestra mano infinidad de recursos para hacer que todo el mundo avance en la misma dirección y al mismo ritmo. O casi.

En Estonia, como no podía ser de otra manera, pensaron en ello y, nuevamente, ¿qué hicieron? Lo mismo que se decía antes: invertir en formación.

Me repito una vez más, por si no ha quedado clara mi postura: la inversión en educación es fundamental. No sólo tus jóvenes ya han nacido con la tecnología en el ADN y están formados en ciberseguridad, robótica y programación, si no que con ello haces que los más mayores de la casa tengan en su propio hogar alguien en quien apoyarse y que les ayude en todo lo que se les hará complicado al principio.

Claro, no puedes confiarlo todo a los más jóvenes para un cambio tan grande en todos los niveles. Pues sigue formando:
Estonia cuenta con diferentes fundaciones para promover el uso de los ordenadores, internet y formar a quien lo necesite. Así, por ejemplo, cuenta con Look@World, fundación fundada en el año 2001 que organizó cursos de informática básicos gratuitos para adultos en toda Estonia, entre muchas otras actividades. Cerca del 10% de la población adulta del país participó en dichas formaciones. También cuentan con proyectos que promueven el uso seguro de dispositivos «smart», como NutiKaitse 2017 o la iniciativa llamada Tiger leap, centrada en ayudar a aquellos que fueron estudiantes en los años 90. Educación, educación y educación.
Las bibliotecas públicas también aportan su granito de arena: si no tienes quien te ayude en casa o te ha pillado la brecha digital, en las bibliotecas del país puedes ir y solicitar ayuda para realizar cualquier tipo de trámite online. Como explica Xataka, cualquier tipo de trámite es cualquier tipo de trámite, sin límites.

Obviamente, la pedagogía para un país que no llega al millón y medio de habitantes es mucho más sencillo que en uno de 45 millones, pero si los dirigentes han sido capaces de perfilar y diseñar un plan de digitalización firme, con consenso y bien planteado, al final hubieran sido capaces de llevarlo adelante aunque hubiesen sido 30 veces más personas en la nación.
Y sí, habrá personas entre los más mayores (incluso algunos jóvenes) que se habrán sentido perdidos en todo este proceso de digitalización. Pero seguro que es un número ínfimo si lo comparamos con el que sería sin los programas que puso el gobierno estonio en marcha.

 

¿Y España?

España tiene una infinidad de cosas de las que aprender, aunque no estamos tan mal como puede parecer. Tenemos mentes brillantes (fuera del país, pero las tenemos). Hay ejemplos de grandes empresas que han nacido aquí (Glovo, Idealista, Wallapop, Holded…). Se están empezando a hacer apuestas por llevar internet de calidad a todos los rincones del territorio nacional… Sí, estamos muy lejos de la referencia mundial que supone Estonia. Pero este es un jardín en el que no me apetece adentrarme 🙂

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Sobre mí

Jose Antonio Vila Desarrollando webs desde hace más de 10 años. Media vida en agencias y la otra media como freelance, tengo la experiencia de los años y los profesionales de los dos mundos. Jose A. en Google+

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